Bicicleta popular diseñada en el Perú ya está lista: historia, precio y datos técnicos

CTC Callao
junio 26, 2020

Hacen falta doce kilos de acero, dos ruedas de caucho y una cadena de transmisión para poder mover a una persona de hasta 130 kilos con el simple esfuerzo de estar caminando. Una bicicleta es capaz de trasladarnos sin quemar combustible, reduciendo riesgos de contagio y a unos 17 km/h, es decir, más rápido que un automóvil en hora punta en Lima. Es uno de los medios de transporte más antiguos de la historia, que se ha convertido mundialmente en el vehículo del futuro contra la pandemia.


Una bicicleta es eficaz para evitar contagios e impedir la propagación del Covid-19, un virus que llegó al Perú en avión, viajó en combi e hizo transbordo en el tren eléctrico, esparciéndose por cada esquina. El coronavirus no viaja en bicicleta. Es un medio de transporte personal que permite cumplir el distanciamiento social y que solo tiene dos puntos de contacto físico –en el manubrio–, a diferencia del interior de un bus, donde hay más de treinta superficies de contacto: puertas, pasamanos, asientos, respaldares, monedas, billetes, barandas y otros pasajeros.

El Perú fue el noveno país del mundo en declarar la bicicleta como medio de transporte para frenar el contagio. El primer paso del gobierno peruano fue diseñar un modelo peruano a bajo costo con las mínimas condiciones de seguridad para circular por la ciudad. Un modelo equivalente al Volkswagen Escarabajo en Alemania de los años 30, pero de dos ruedas. La fabricación estará en manos de un gremio de ensambladores peruanos que serán favorecidos por esa iniciativa empresarial, de cara a la reactivación económica post-pandemia.

La bici peruana

El objetivo de la Autoridad del Transporte (ATU), encargada de promover el uso de la bicicleta en el Perú, fue diseñar una unidad con materiales de calidad, de alta durabilidad y a bajo costo. El prototipo aprobado tiene la capacidad de adaptarse a mujeres y varones. Cuenta con luces, casco, una parrilla unida al chasis y otra parrilla desmontable. Tiene una tubería de 1,5 pulgadas, frenos v-brake de aluminio, aros doble pared, eje central de rodaje, radios de acero inoxidable y asiento ergonómico.

Es una bicicleta urbana aro de 26 pulgadas, de acuerdo con el promedio de estatura peruana. El tipo de llantas de categoría de paseo permiten una rodada más eficiente para la pista, logrando evitar una pérdida innecesaria de energía. Se encuentra equipada con tapa-barros y tapa-cadena capaz de evitar ensuciar la ropa con salpicaduras del pavimento o de la lubricación de la cadena. Estará equipada con luces recargables por USB para ser visibles a los choferes de vehículos motorizados, peatones y otros ciclistas.

¿Cuál será su precio? Según la UNI, su costo de producción podría bordear los 250 soles y el precio final en tiendas o locales de ensamblaje dependería de cada local de venta. Algunos fabricantes consultados por El Comercio creen que, según el modelo, no debería subir de 500 soles, incluidas el casco, las parrillas y las luces.

El papel del gobierno

Hace dos semanas, el Ejecutivo publicó el decreto supremo que regula el uso de bicicleta en el país como medio de transporte para frenar el contagio de COVID-19. Desde ese momento, El Comercio conversó con algunas de las principales voces del activismo ciclista en el Perú sobre esta normativa que coloca al ciclista en una posición tan responsable como la del propio chofer de un automóvil.

Uno de los vacíos normativos del reglamento de la bicicleta es que promueve el uso de este vehículo en todo el Perú, sin restringir la velocidad máxima de los autos, que son los que causan la mayoría de siniestros.

¿Cuál es la solución, en un país en el que mueren 3.500 personas al año en siniestro viales? “Reducir la velocidad de los autos en las vías urbanas con afluencia de ciclistas”, agrega Octavio Zegarra, de CicloAxión. Bogotá, Santiago de Chile y Buenos Aires tienen calles que prohíbe la circulación de autos a más de 30 km/h con el fin de proteger a sus ciclistas y a los peatones. Otros países de Europa, que actualmente impulsan en uso de la bicicleta como medio contra el contagio del Covid-19, en paralelo redujeron la velocidad de sus calles para evitar ponerlos en riesgo.


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